ZZ..."Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo"... André Gide…ZZ

1.12.07

EDITORIAL

¿Recuerdas cuando Richard Herd y José Hernández, llamados Los Brothers, junto a ‘la pavita’ Rosario Prieto, tenían en los años 60s en Venezuela un programa en televisíon llamado: ‘El Club del Clan’?




EDITORIAL
Aquí estamos abriendo Febrero, con el número 9 de rasgadodeboca, este anticatalogo de ideas en torno al arte NO convencional.



Felices pues las colaboraciones que nos han enviado ustedes nos han fortalecido y nos han hecho crecer… El respaldo no se ha hecho esperar y ya esta revista virtual se lee en muchas partes del mundo gracias a que ustedes han pasado la voz, han gritado y el número de lectores, interlocutores y cómplices cada vez crece más y más.

Febrero es el mes del año nuevo en China, es el cambio del año chino de Jabalí a Rata... Venezuela es Rata… Rata de fuego, potente, poderosa, que estalla en cualquier momento y no se deja manejar…Buen año para Venezuela sin dudas.

“La rata tiene instinto de supervivencia, conoce los peligros, detecta las trampas, se desliza por los precipicios y cornisas, descubre los agujeros negros por donde evaporarse por minutos, días, años o décadas para continuar la búsqueda insaciable y voraz del arte de vivir, ella es la portadora de un cambio en el planeta, a través de su volcánica, aguda y profunda influencia en nuestra conciencia..." según Ludovica Squirru.

Es bueno el estar concientes que una puerta está abierta para el futuro de nuestro país, este gobierno ya tiene fecha de prescripción, fecha de vencimiento; pero NO podemos dormirnos en los laureles, tenemos que seguir fuertes en la lucha.


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Como dice María Isabel Párraga, hay que quedarse aquí, en nuestro país y luchar porque sea de todos. Los que apoyan al régimen y los que no lo hacemos. Hacer músculo. Ser muro de contención. Esta opción es muy dura, muy difícil, la opción más consciente. Nadie garantiza el triunfo, pero sí la tranquilidad de haber intentado todo para lograr el futuro que nuestros hijos se merecen. En caso de no lograrlo, al menos nos quedará el ejemplo. Que no es poco decir.

Nos solidarizamos con el texto “DIME MENTIRAS… MIL VECES” de nuestra cómplice María Dolores Torres y hacemos parte de este editorial su pensamiento cuando dice “Hoy necesito alguien que me mienta mil veces o más. Las veces que sea necesario. Que me diga que todo va a estar bien, que Venezuela va a salir de esto para convertirse en el mejor lugar del mundo para vivir”.
Bueno sin más, sean ustedes bienvenidos a rasgadodeboca número 9, tan ácido como siempre, dando la cara como siempre, sin miedo como siempre…

Como decía Martin Luther King,
“Nosotros Venceremos, Nosotros Venceremos contra el odio con Amor”.

Carlos Zerpa



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CONTENIDO
1- ESTO NO ES UNA VACA – Francisco
2- EL SURCO - Alberto Barrera Tyszka

3- UN DIA REDONDO, UN DIA PERFECTO - José Vicente Campos
4- DIME MENTIRAS… MIL VECES - María Dolores Torres
5- DE MI PUÑO Y LETRA: TE EXTRAÑO – Tania
6- PÚTICA: ÉTICA DE PUTAS (OS) - Bicho Maldito
7- CUANDO MICHAEL JACKSON ERA NEGRO - Juan Mosquera
8- PLANETA FRUNO FLICKR - Frunobulax
9- SOSPECHO QUE MI MUJER ME ESTÁ PONIENDO LOS CUERNOS - Steve Jordan
10- HOMBRES RELATO - Antonio Martínez Ron
11- LA PUNK DE LOS AROS DE ORO – Víctor Montoya
12- MANIFIESTO DEL ESCRITOR WEB - Pablo Paniagua
13- FRANCOTIRADOR – Patricia Suárez
14- SER UN FANTASMA – Wilson
15- ALMOHADAS
16- CACOFONIA VENECA – Susy T.
17- SERÉ - Cynthia Iurinic
18- AUDICIÓN COMPARADA: 4'33'' DE JOHN CAGE – Manacho
19- COSAS QUE PASAN - Claudia Cazorla
20- ¡TOME COCACOLA QUE ETERNIZA MEJOR! – Hector Gorla
21- ARTE DE OTROS
22- LÍVIDO – Santiago Zerpa
23- ENTREVISTA DE MARÍA CELINA NUÑEZ A ROBERTO ECHETO
24- EL PENE DE MICK JAGGER
25- ALIANZAS MUSICALES - José Urriola
26- FOTOS Y COSAS DE JULIO IRIBARREN
27- RAYMA
28- VENTE EN MI BOCA – Ultrasónicas
29- ENVIEN SUS GRITOS

30- CONSULTAS AL SEXOLOGO





ESTO NO ES UNA VACA

ESTO NO ES UNA VACA
Francisco (Meursault ha muerto)

Nada me hace tan feliz como urgar en mi ropa sucia y encontrar un billete escondido.

Haciendo un análisis muy superficial de mi persona me doy cuenta que soy de esos tipos que se enamoran fácilmente y olvidan a largo plazo.

EL SURCO

EL SURCO
Alberto Barrera Tyszka

Epale Carlos, hola María Eugenia... Qué tal todo... Saludotes también desde aquí para los panas de rasgadodeboca.
Ya me meto en el anticatálogo, para darle un ojo.
Aquí les estoy mandando el texto de los casetes.
Las quesadillas de cuitlacohe, tengo que ponermelas a buscar.

Tengo algo medio ordenado porque, justamente, van a sacar un libro con esas crónicas y quesadillas ahora.
Sólo denme un tiempito para ubicar alguna sabrosona y mandárselas.
Mientras tanto,
un abrazo grande

Va EL SURCO.
Mi carro tiene un radiocasete. Salió de la agencia con ese aparato, yo no se lo puse. Tampoco estoy hablando de un animal del siglo pasado, de un modelo rústico, de colección, de la prehistoria de la industria automotriz. Para nada. Es de este siglo. Lo compré en el 2002 pero vino con un radiocasete.
Jamás reparé demasiado en el asunto hasta este diciembre cuando, estando en Caracas, cumplí con la tradición que frecuenta todo aquel que no logra salir de la ciudad en vacaciones: me dediqué a “ordenar mis vainas”. Se trata, en general, de una faena que consiste en desechar todo aquello que antes coleccionamos. Es casi un homenaje a la inutilidad de nuestras vidas. ¿Quién sabe por qué guardé este recibo del mecánico de aire acondicionado que trabaja en la oficina de mi primo Antonio? ¿De dónde habré sacado tanto papelito de telecajero? ¿Para qué me quedé con estas revistas sobre el cultivo de sorgo en el sur del estado Portuguesa?... Dos bolsas negras, tamaño ladrón de comiquitas, llenas a reventar, no fueron suficientes. Todavía tuve que buscar otra bolsa para llenarla con unas invitaciones a presentaciones de libros a las que nunca pude ir. El año pasado hubo más bautizos literarios que jueves. Todavía no entiendo por qué, sí finalmente me gasté los jueves, me quedé con las tarjetas.
Lo cierto es que, en medio de ese oficio de arrugar papeles, de pronto me encontré con una caja llena de casetes. Ahora, al escribir esto, de pronto me entra la duda, pienso que quizás, por suerte, tenga algún lector con una edad que necesite leer la palabra casete seguida de dos puntos.
Casete: pequeña cajita de plástico, con una cinta adentro, capaz de reproducir sonidos, generalmente música. En su tiempo fue el boom, una novedad, lo último de lo último. Llegó a haber, incluso, una Navidad en la que el regalo de supermoda era una “doblecasetera”, de manera de poder grabar de forma directa de casete a casete. Todo el futuro cabía en ese aparato.
Hoy en día son una antigüedad. En menos de veinte años pasaron a ser un símbolo ridículo del pasado. El CD los asesinó. Y, ahora, el iPod lanza a la cuneta a esos vejestorios circulares y plateados.

La era digital tiene una velocidad cruel.
Es un método de envejecimiento muy eficaz.
La rapidez de Internet ha convertido la impaciencia en un valor.
Cada vez más, lo físico forma parte del atraso, de la lentitud.

El sistema de los objetos, que fascinó a Jean Baudrillard, está a punto de convertirse en un museo. Ya incluso los libros están en la mira, son los próximos. Igual pasará con los periódicos. El futuro ya no cabe en ningún objeto.
Mi primer impulso fue botar la caja sin siquiera revisarla. Apenas vi esa manada de casetes me sentí abriendo un clóset que lleva demasiado tiempo cerrado. Un aire espeso flotó, por segundos, delante de mí. Casi olía a 1985. Ese era el caldo de la caja. Un buen año, sin duda. Pero lo que quedaba de él no era tal vez lo más interesante. Esperé un rato y cedí a la tentación de hundirme un poco en ese pasado. Me tropecé con buenos hallazgos, un concierto de Armstrong y Fitzgerald, por ejemplo, y también con cosas francamente vergonzosas: algún himno de los Bee Gees, también por ejemplo. La nostalgia, al final, me ganó. Terminé haciendo una pequeña selección y me quedé con unos once o doce casetes que, con un breve orgullo, llevé a mi automóvil. Después de cinco años, por fin comprendí por qué un Toyota de 2002 podía venir con un radiocasete.
Un domingo en la tarde de ese mismo diciembre, ganado nuevamente por ese raro espíritu que ronda a todo aquel que no pudo fugarse a la playa, llevé a mis sobrinos al estadio de béisbol. Cuando los llevaba de regreso a su casa, les puse un casete. Mauricio y Santiago, ninguno de los dos suma todavía quince años, se miraron de reojo, aguantando la risa. No por mucho tiempo. Tardaron poco en carcajearse, divertidos. De pronto, sentí que tenía un fósil en el carro.
De vuelta a mi casa, escuché una selección de las canciones de moda de aquel tiempo. Pude oír, entonces, en el silencio entre canción y canción, y a veces incluso, detrás de la misma música, como un rumor de fondo, el sonido de la aguja sobre el disco. Fue un recuentro diminuto, fugaz. Quizás eso era lo único que buscaba, lo único que en el fondo deseaba escuchar. El crujido del surco de vinil, el sonido detrás del sonido que acompaño el paso de todos esos años.

9.11.07

UN DIA REDONDO, UN DIA PERFECTO.

UN DIA REDONDO, UN DIA PERFECTO.
José Vicente Campos

Corto y pego, como Francesc con el Adobe Audition…
Lo que sí sé, es que el mejor momento de cada día son los quince segundos previos a quedarme dormido cada noche, ojalá la muerte fuera así. Algo así como la retirada del replicante bajo la lluvia y la palomica en la mano.

7 de la mañana, suena el despertador como todas las mañanas con The Magnificent Seven de los Clash a toda hostia -cold water in your face, brings you back to this awful place- para espabilar rápido. Hago el café, desayuno rápido (tostadas con aceite de oliva de Caudete de Albacete). Pipí, popó y ducha. Las 8, despierto a mis lechones. Al mayor se le ha caído (y tragado) otro diente de leche. Me voy a trabajar, no sin antes pegarle un vistazo al Sr. Cilantro, a Doña Camelia, el Sr. Pensamiento, Don Jazmín, Don Diego de Noche, la Srta. Calas y Doña Poinsetia recién llegada y regada. En el coche hasta el trabajo, Tic Tac Toe. En el trabajo de 9 a 16:30, 5 endoscopias de tirón y hospitalizados, es decir, no tengo que hablar durante toda la mañana con ningún cliente. Mentira, viene Luís G. a traerme el Wazoo y 7 CDs con toda su obra (versiones y composiciones originales) que no ha publicado aún, y a vacunar a RIO que ya le toca. Además, ni un solo poodle durante toda la mañana. Me tomo un par de cervezas con Luís y engullo una ensalada de berenjena rumana y pechuga de pollo con roquefort, carajillo de negrita y licor de ciruelas. La dueña del restaurante rumano hoy está preciosa, siempre lo está, pero hoy nos deleita con su tirachinas al rellenar la cámara frigorífica con mil botellas. Además, hoy no suena Julio Iglesias. 17:30, cagando leches a Manises, donde trabajo de 17:00 a 20:00. Mis esclavas (la vet y la auxiliar) están simpatiquísimas, y Amparo (la vet) me ha traído 2 lubinas enormes que ha pescado su pareja. Hay dos cirugías, así que sigo sin hablar con ningún cliente. A las 20:30 para casa, no me han llamado para ir a hacer ninguna ecografía ni endoscopia, así que llego a tiempo de ver a los lechones y pelearme en la cama un buen rato con ellos. Luego, preparo las dos lubinas a la sal, cenamos mi Sra Señora y yo, deliciosas, y más la botella de Pazo de Barrantes que cae con las lubinas. A las 23:30, mi Sra. Señora se va a la cama. Riego las plantas, escucho el Wazoo mientras me conecto a la LiZta un rato. A la 1:30, trato de incomodar a mi Sra. Señora para ver si cae algo, pero no hay manera. 15 benditos segundos hasta que me duermo. A las 4:30 es mi Sra. Señora la que ataca, así que polvete y otros 15 benditos segundos hasta que me duermo.
De repente:



The Magnificent Seven de los Clash
Ring! Ring! It's 7:00 A.M.!
Move y'self to go again
Cold water in the face
Brings you back to this awful place
Knuckle merchants and you bankers, too
Must get up an' learn those rules
Weather man and the crazy chief
One says sun and one says sleet
A.M., the F.M. the P.M. too
Churning out that boogaloo
Gets you up and gets you out
But how long can you keep it up?
Gimme Honda, Gimme Sony
So cheap and real phony
Hong Kong dollars and Indian cents
English pounds and Eskimo pence

PD.
Episodio acontecido hace un rato que hubiera incluido en lo del día perfecto.
Ra(fa)el, mi lechón menor, jugando con una catapulta del Lego de su hermano mayor. Papá, esta catapulga no funciona.
Oye Rael, se dice catapulta.
No, ésta es pequeñita.
Salud! JVC

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DIME MENTIRAS… MIL VECES

DIME MENTIRAS… MIL VECES
María Dolores Torres
Dicen que las mentiras que se repiten mil veces, se convierten en verdades.Hoy necesito alguien que me mienta mil veces o más. Las veces que sea necesario.Que me diga que todo va a estar bien, que Venezuela va a salir de esto para convertirse en el mejor lugar del mundo para vivir. Un lugar donde todos tengamos trabajo, un lugar en el que podemos caminar por la calle sin miedo, un lugar donde podemos pensar y opinar lo que nos provoque y decirlo, sin faltarle el respeto a nadie pero sin miedo a que nos cosan la boca.Quiero alguien que me diga que puedo dormir tranquila cuando mis hijos están en la calle porque van a llegar sanos y salvos a casa.Que mañana puedo decidir ahorrar para comprar un aire acondicionado para mi casa, remodelar la cocina y comprar un carrito para mi hijo menor, y que con esfuerzo y trabajo podré hacerlo dentro de algunos meses.Quiero que me digan que podré ir de vacaciones y conocer lugares que no conozco, que mis padres pasarán sus últimos años sin angustias, que mis hijos querrán quedarse en el país cuando se gradúen porque aquí se vive mejor que en cualquier otro lugar del mundo.Quiero que me digan que después de este, vendrá un gobierno que sí aprovechará la riqueza del petróleo para mejorar la vida de los que no tienen nada. Que harán un sistema de transporte público limpio y organizado que nos va a permitir usar el carro solamente los fines de semana y movernos sin tapujos en autobuses y metros. Que las calles serán transitables, sin trancas descomunales y huecos como trincheras. Que todos nuestros niños y jóvenes recibirán una educación de calidad y que no llegaran a la universidad sin saber distinguir un sujeto de un predicado o sabiendo que la luna no tiene luz propia sino que refleja la luz del sol. Que todos los ancianos serán atendidos de la mejor manera posible y sin costos impagables.Quiero que me digan que mis nietos nacerán aquí, que mis hijos me los traerán a casa los domingos para verlos crecer sanos y sin miedo a ser secuestrados.Quiero que me aseguren que podremos ir vestidos de cualquier color por la calle sin temor a que alguien nos lance una botella. Que podemos darnos la mano y compartir un café aunque pensemos distinto y podamos, con el café con leche comernos un revoltillo, mientras nos explicamos por qué pensamos como pensamos.Quiero que me prometan que todavía hay tiempo para ver esto hecho realidad antes de morirnos de viejos o de depresión y angustia.Porque quiero pensar en otra cosa que no sea la vida que estamos llevando. Que no estamos viviendo sino sobreviviendo. Quiero pensar que puedo vivir aquí porque no quiero estar en ningún otro lugar. Pero que puedo vivir sin sentirme enferma, sin antidepresivos y pastillas para la ansiedad que me roba el sueño.Miéntanme por favor, pero miéntanme mil veces, cien mil veces, o las veces que sea necesario para que las mentiras se hagan realidades, o al menos para que yo me las crea y pueda tener ganas de seguir viviendo en mi país... de seguir viviendo... o de empezar a dejar de sobrevivir para volver a vivir.

DE MI PUÑO Y LETRA: TE EXTRAÑO

DE MI PUÑO Y LETRA: TE EXTRAÑO
Tania

Sabes... Hay en mí algo muy malo que tu prudencia debe temer.

Ella pensaba en la ilusoria posibilidad de maniobrar el mando del destino.

Quizás torcer el mundo un poco más hacia la derecha y dejarse caer siguiendo la neblina de ésta lluvia de madrugada que nos acoge.
Pensaba que a veces el tiempo no es nada, no es nada más que un prisionero de si mismo; siempre atrapado entre los márgenes de las páginas de mi cuaderno empeñado en la tarea de convertirlo en inmortal.
Algunas noches de lluvia, como esta, pienso en la sencilla acción de voltear la cabeza y morderte los labios.
Ya deja de hablar tanto... mejor escríbelo.

PÚTICA: ÉTICA DE PUTAS (OS)


PÚTICA: ÉTICA DE PUTAS (OS)
Bicho Maldito

¿Cuánto estarías dispuesto(a) a hacer por plata?
Anda, suéltalo. Yo invito los tragos. Me gustaría saber qué tan PUTO(a) eres.

¿Por qué espantarse con la palabra? Lo que distingue a tal oficio no es arrendar el cuerpo, trabajar de noche ni pararse en una esquina con gesto cachondo. Lo diferencial es poner precio a tus principios. Al menos la puta es honesta en su intención, pero ¿qué me dices de un servidor público, un profesional, alguien medianamente educado que transa toda ética por unos buenos pesos? Si damos crédito a la fábula del infierno, el boliche debe estar más lleno de estos guarisapos que de trabajadoras sexuales.

Viene este chaparro y me pregunta en tono capcioso: “¿harías la gráfica para un website porno si te ofrecen un cheque tentador?” Entendí la pregunta, pero me sonó incompleta. Vamos a completarla: ¿venderías comida rápida o cigarros para joder la salud de cientos de ignorantes si te ofrecen un cheque tentador?, ¿serías publicista para engañar y promover necesidades artificiales?, ¿jugarías con la ilusión del que te dio el voto en las urnas?, ¿venderías títulos profesionales?, ¿ofrecerías créditos y préstamos?, ¿pondrías al aire programas de tv-bazofia?, ¿animarías esos programas?, ¿instalarías una chimenea contaminante para producir full-time?, ¿explotarías a tus empleados?, ¿ocultarías información?, ¿la adulterarías?...

Curioso. Nunca pensé que un prostíbulo luciera tan parecido a cualquier oficina. Vista con detención, casi toda la ciudad es un condenado barrio rojo.

Asoma otro mosquito diciendo: “¿Qué esperabas? Tengo familia que mantener”. Le respondo el raquetazo con una volea impecable: ¿acaso tan barata excusa va a ennoblecer tu labor, filisteo? Eres responsable del monstruo al que das vida: mañana se va a tomar venganza, cagándose en ti, tu mujer y tus hijos. Por segura que parezca tu isla, está rodeada de mar. Es hora que abras los ojos.

La verdad es esta: todos quieren su tajada de torta, pero nadie quiere lavar los platos sucios. En solemne coro mugen las vacas: “lo mío es demasiado pequeño para que influuuya…” Idiotas. Deberían recordar que toda avalancha empieza con un simple copo de nieve..

“Todo es provisional y todo se compra. El Hombre es un producto como cualquier otro, con fecha de caducidad. Ésta es la razón por la cual he decidido jubilarme a los 33 años. Dicen que es la edad ideal para resucitar”. (F. Beigbeder en 13’99 Euros)

CUANDO MICHAEL JACKSON ERA NEGRO

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CUANDO MICHAEL JACKSON ERA NEGRO
Juan Mosquera
(paisajes vistos por el retrovisor)

Nada nuevo bajo este cielo; un texto viejo también se parece a una canción que recuerdas haber escuchado no sabes donde.
Dejo aquí estas líneas que me trajo el retrovisor que me enseña que también se mira adelante prestando atención a lo que pasó atrás. Ya vendrán nuevas canciones.
Tenía ganas de hacer gol.

Era domingo y quería volver a casa con una historia para contar. Un cuento donde yo sería el héroe que acababa de salvar al mundo con el poder de una zurda imparable, la tribuna cantaría por mí como los ángeles repitiendo en coro el verdadero nombre de dios. Pero siempre entrábamos a la cancha con el marcador en contra, así fuera apenas el primer minuto. Debí desear ser boxeador: me va mejor golpeando a mi sombra. Pero esa, por entonces, no era una opción.Los domingos tienen el aire de los días que no deberían terminar. Aunque han pasado años prefiero la mañana del domingo a la noche del viernes aunque no traiga los besos que fácilmente te dan. Salía a la cancha con la firme intención de ser Kempes o Tarantini, que mis jugadas fueran el orgullo que hace que tus padres olviden que al principio de la historia no sabían qué hacer con la noticia de estar embarazados de ti. Necesitaba un gol, entonces miré cerca del arco y allí estaba: era tan bella que dolía mirarla como dicen por ahí, y antes que Fito Páez sospechara la frase, escribí en mi cabeza: Yo no buscaba a nadie y te vi.Algo estaba cambiando definitivamente y era un punto sin retorno, nunca volvería a ser el de antes. Ahora el mundo que anteriormente estaba dividido entre niños y adultos comenzaba a tener variaciones en mi conciencia… ahora existían las niñas y las mujeres.

Y por supuesto no estoy hablando de mi madre y mi hermana. Esto fue una revelación y puedo jurar que la tierra empezó a girar más despacio ese domingo, al menos para mí.Michael Jackson era negro. No sé si algunos de ustedes nacidos-después-de-cierta-fecha lo sepan, no sé si algunos de ustedes nacidos-después-de-cierta-fecha sepan quién es Michael Jackson. No te hablo de un pedófilo desnarigado que viste en E! Entertainment Television. El era un artista fundamental que influenció a todos y a los demás también; el hijo legítimo de James Brown y Stevie Wonder… además nos dio We Are The World y muchos le creímos aunque los gobiernos se rieran de nuestra genuina ingenuidad.El caso es que mientras Michael Jackson era negro, brillaba en el firmamento pop como la más grande estrella, yo estaba en la tierra notando que algunas mujeres son fugaces y eternas como los cometas: pasan por tu vida con esa luz inolvidable que no dejas de mirar para dejarte luego en el cielo más oscuro esperando a que vuelvan. Yo jugaba fútbol, que era un asunto de hombres, necesitaba un gol para contar una bonita historia y cerca de la portería -ya lo dije- estaba Ella como tiro libre al corazón y ya no recuerdo el marcador.Desde ese día pedí ser arquero pero si hubiera sido necesario incluso habría sido árbitro. Michael Jackson pidió ser blanco y creo que ahí todo se jodió. Al domingo siguiente me sudaban tanto las manos que cada balón me resbaló y no escuché mi nombre... sólo el grito de otro que nunca seré yo con el eco del gol. Y ella, como el cometa que nunca vi dos veces, Ella por supuesto no volvió.

FRUNO FLICKR


Mi nombre es Frunobulax, y soy El Gigantesco Perrito Piloto.
Es todo lo que debes saber sobre mí.
Si te contara algo más, después tendría que matarte.

Pues supongo que hace tiempo que dejé atrás la manía perfeccionista y el interés por hacer sólo grandes posts, trabajados, de calidad y llenos de contenido, y ahora me dedico a transformar en post muchas de las tonterías que me vienen a la cabeza, sin más, con afán comunicativo y por compartir cosas. Vienen unas cuantas visitas, aunque sólo me comenta un círculo reducido de gente, así que sigo con ello.Intento poner mi granito de arena para que internet se pete e inventen otra cosa, en definitiva.

Aparte de eso, desde hace un par de meses tengo un portátil, que está siempre encendido al lado de casa, y me conecto más a menudo que nunca. Y además, ahora mismo sólo trabajo tres tardes a la semana, así que imagínate.
Me paso el día aquí o de cañas.
Son rachas.



No sé si os habéis fijado, pero el olor del pegamento es uno de los pocos aromas inmutables, que no ha variado ni se ha desvirtuado nada desde que tengo uso de razón.
En Madrid la lluvia ya no huele a nada y esto nos hace muy miserables.
Ni las hojas de los libros ni el plástico ni la comida ni el chirri de la madre de Ender huelen igual que siempre, hasta las gasolineras huelen distintas, algunas huelen a quirófano, ya ni colocan ni nada.
Pero el olor del pegamento sigue exactamente igual, es uno de los pocos placeres que nos quedan.
Me voy a pinchar Imedio ahora mismo, para celebrarlo.


No es por hacerme el listo, ya sabéis todos que soy el más listo del planeta. Soy un tipo con recursos. También me sé un truco de cartas que es la apoteósis, y hago la coña de meterme el cigarro por la nariz y sacármelo por la oreja. O apostarme haciendas enteras a que puedo hacer que los porros crezcan a cada calada.
Yo nací en un bar, trones.


Ayer haciendo cola en el Carrefour tenía delante a una pareja de enamorados, los dos muy modernos y arreglados, él con un chaleco negro y el pelo recién despeinado con gomina de la cara, y ella con una chupita rosa y unas gafotas de sol azules, los dos como sacados de un anuncio de Bollycao. Se estaban haciendo mimos y dándose piquitos, esperando para pagar su carrito de productos con bífidus.Lo turbador del asunto es que ella tenía síndrome de Down.
Y él no.
¿Qué os parece?
¿Esto es Moderno?

Mi mamá me mima
Reina de mi reino esa es mi mamá
Flores, mariposas, arcoiris, plastiliiiinaa...

No entiendo esa filia de que a la gente le pongan los pies...
Me parece una tontería, vamos. Supongo que diréis que es algo irracional, una realización y una sublimación a la que sólo accede una élite intelectual de gafotas, pero a mí donde haygan dos tetas gordas, un chumino y un güen bullarengue, si no tiene pies para escapar, mejor

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Tengo unas katiuskas de piel transparente con una cinta de felpa, imitación chancla. Para el verano que viene me he tatuado una cincha en el empeine, directamente, para ir descalzo por la calle, que es sanísimo para los juanetes.

Los que usáis zapatos cerrados sois unos infelices

SOSPECHO QUE MI MUJER ME ESTÁ PONIENDO LOS CUERNOS

SOSPECHO QUE MI MUJER ME ESTÁ PONIENDO LOS CUERNOS
Steve Jordan
http://www.myspace.com/eljordanysusmocodepavoallestars


Jei Carlos,No me digas que tú también tienes problemas con las válvulas y las vulvas jar! jar!
Cuando traduje el texto al cristiano, le fui poniendo unos pueblos perdidos de España como Peñaranda de Bracamonte y Cuzcurrito del río Tirón ya que me encantan esos nombres.
¡chévere! o como dicen los vascos ¡txevere pues hostias!
Pues ojo con los huskies y no comas la nieve amarilla.
Va un abrazo de un hijoputa yanqui que está como una cabra
Va la historia…

SOSPECHO QUE MI MUJER ME ESTÁ PONIENDO LOS CUERNOS
el jordan

Como estoy fuera de casa mucho tocando por alli en sitios como Peñaranda de Bracamonte o Cuzcurrito del río Tiron sospecho que mi mujer esta aprovechando mis ausencias para ponerme los cuernos.
Aparte de ser muy distante conmigo, muchas veces cuando suena su movil se va fuera para hablar o simplemente dice, "Te llamare luego".
Si cojo el teléfono fijo de arriba cuando ella esta en el de abajo, no veas que bronca me hecha. Se pasa los fines de semana con sus "amigas" hasta las tantas y cuando le traen a casa siempre le dejan a una manzana de casa y viene andando.
Últimamente he estado prestando mi ampli Fender Showman a un amigo que tiene el suyo en el taller y me ha confirmado que la ha visto en sus actuaciones con otro tipo.
Le pedí que la próxima vez que tocaban que me dejara esconderme detrás del Showman, que es del tamaño de una nevera, para ver si les pillaba en fraganti.
Así que la otra noche allí estaba detrás del ampli con mi corazón en un puño, temblando y a punto de brotarme las lagrimas.
Empezaron a tocar y sentí el calor y la luz de las lámparas.
De repente me di cuenta de que una de las válvulas brillaba bastante menos que las demás.
Lo que yo quiero saber es;
¿si esto lo puedo arreglar yo solo o si debería de llevar el ampli a un técnico competente? Gracias por sus consejos.

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HOMBRES RELATO


HOMBRES RELATO
Antonio Martínez Ron

El cerebro es un lugar con puertas, ventanas y pasillos. También tiene un inmenso cuarto trastero. La señora O’C acude a la consulta del doctor Sacks porque tiene música dentro de sí, melodías irlandesas de su infancia que suenan dentro de ella de un modo tan real que se pregunta “¿Estará la radio dentro de mi cabeza?”. Después de varias exploraciones cerebrales, el doctor descubre la causa: la señora O’C ha sufrido una pequeña trombosis en el lóbulo temporal derecho del cerebro. Un coágulo de sangre ha provocado una “activación súbita de rastros de memoria musicales en el córtex”. Y una vez que remite el ataque, remiten igualmente las canciones.Los pensamientos, la sensación de nuestro propio cuerpo, existen en algún lugar físico de nuestra materia gris. Una gotera en el trastero, o una lesión en la corteza del cerebro, y dejaremos de reconocer a nuestros semejantes, dejaremos de distinguir la forma de las cosas, o estaremos súbitamente dotados para tocar la batería.


Con "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", llega uno a la conclusión de que la neurología es una especie de robótica con personas, una robótica primitiva que algún día detallará todas y cada una de las conexiones neuronales que hacen que percibamos de tal o cual manera.

La Sra. S., por ejemplo, ha perdido la noción de la parte "izquierda" del mundo, sólo ve lo que está a la derecha en su campo visual; a la hora de comer solo se come la mitad derecha del plato, si se maquilla, solo lo hace con la mitad derecha de su cara.

Otra paciente, Christina, se levanta una mañana, tras sufrir una pesadilla, y descubre que ha perdido el sentido de su propio cuerpo, de manera que ya no volverá a moverse coordinadamente si no está vigilando cada uno de sus miembros.

Miguel O. es un paciente afectado por el síndrome de Tourette, una pesadilla de tics y de creatividad desbordada. Cuando consiguen controlarle, decide que será un tipo normal de lunes a viernes y dejará de tomarse el medicamento los fines de semana. De esta manera podrá volver a ser, por unos instantes, el tipo imprevisible con el que ha aprendido a vivir.William Thomson, un caso grave de síndrome de Korsakov, olvida lo que acaba de hacer o decir y apenas es capaz de reconocerse a sí mismo. Para no caer en el abismo de la nada, Thomson inventa historias sucesivas, finge su propia personalidad y se convierte en un ser fascinante, tan pronto es el carnicero Thomson, como el reverendo Thomson, en una sucesión de historias “inconscientes y vertiginosas”.

“Cada uno de nosotros es una narración singular, dice Sacks – una narración que se construye, continua, inconscientemente, por, a través de y en nosotros…” “El individuo necesita esa narración, una narración interior continua, para mantener su identidad, su yo”. Por eso Thomson se cuenta a sí mismo una mentira tras otra, porque es mejor cualquier cosa que el horrible vacío.
Lo que viene a decir Sacks es que somos lo que nos contamos a nosotros mismos, esa mentira que nos repetimos cada minuto para situarnos ante el universo. Me llamo Paco, soy electricista, vivo en Loeches.
Esa letanía – tal vez ficticia – es lo único que nos separa de la locura, del precipicio terrible del olvido.
Una escalofriante reflexión que trataré de olvidar inmediatamente.

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LA PUNK DE LOS AROS DE ORO

LA PUNK DE LOS AROS DE ORO
Víctor Montoya

Aquella muchacha punk, que se atravesó en mi vida una tarde de verano ardiente, estaba sentada en el centro comercial de Estocolmo, justo en la grada de acceso a una tienda de ropas, donde yo, ignorando su presencia, me acerqué a preguntar el precio de una chaqueta exhibida en el escaparate. La punk me miró con los ojos color de cielo despejado, luciendo un tupé con franjas verdes y rojas, rapadas a punta de navaja.
Me hice a un costado y traté de sortear el paso, pero ella me detuvo del brazo y se levantó de la grada.
–¿Qué quieres? –le pregunté, intentando mirar la pequeña barra metálica atravesada en su lengua.
–Me gustas –contestó con voz suave pero firme. Aplastó la colilla del cigarrillo con la puntera metálica de sus botines de caña alta, y agregó–: Si prefieres, nos vamos a mi apartamento.
Quedé perplejo, sin saber qué contestar, pero midiendo la seriedad de sus palabras.
La punk me tomó de la mano, me enseñó el camino con sus pasos y me condujo por una calle inundada de tiendas y autos. Yo le revelé mi nombre y ella el suyo. Así caminamos dos cuadras, mientras algunos peatones, al vernos pasar, lanzaban miradas de curiosidad, atraídos por el tintineo de los aros que ella llevaba en las orejas, la nariz, los labios, las cejas, los brazos y el cuello.
–Aquí vivo –dijo, enseñándome la puerta de un edificio ubicado en pleno centro de la ciudad.
Cuando entramos en el apartamento con dormitorio, baño y cocina, me enfrenté a una colección de símbolos fálicos y estatuillas eróticas de origen africano. Nos quitamos los zapatos en el zaguán, sin mirarnos ni hablarnos. Ella puso la música de Pink Floyd y entró en la cocina, donde sirvió una copa de Martini haciendo chocar los cristales contra los metales de su cuerpo. Me senté en el sillón tapizado en cuero, mirando la sobria decoración del cuarto, enmarcado por un sofá, una cama de cabecera alta, una sencilla estantería de madera lacada y una vitrina que lucía estatuillas de greda, madera y pedernal, cuyos motivos representaban una libertad sexual para mí hasta entonces desconocida. Las paredes estaban decoradas con una serie de cuadros y grabados de origen oriental. El piso, desde la puerta hasta la cama, tenía una alfombra persa, donde sobresalía el relieve de una mujer desnuda, quien, abrazada al pescuezo de un cisne de alas desplegadas, volaba por encima de un mar en llamas.
La punk se me acercó, moviéndose al compás de la música. Me alcanzó la copa de Martini y empezó a despojarse de su chaqueta de cuero negro. Aflojó su cinturón con hebilla metálica y se quitó los jeans andrajosos, que descubrían una parte de las nalgas y otra parte de las rodillas. Al final se quitó la malla que parecía una telaraña y los calzones que apenas le cubrían el pubis depilado como sus axilas.
Le miré el ombligo y los pezones atravesados por unos aros no más grandes que una moneda de cincuenta centavos. Ella se paseó por el dormitorio, mirándome por el rabillo del ojo, hasta que se dejó caer sobre la cama, las manos en la nuca y las piernas extendidas. Me levanté del sillón y, sintiendo que la temperatura del amor se apoderaba de mi cuerpo, me desvestí sin pensar en otra cosa que en practicar la misma posición que enseñaba la estatuilla africana, donde la mujer estaba en posición de cuatro, en tanto el hombre la acometía por detrás, sujetándola por la cintura. Arrojé las ropas sobre el sillón y me acerqué hacia la punk, dispuesto a concretar mi fantasía. Pero ella, tendida todavía de espalda, dobló las rodillas y abrió las piernas a la luz del día. Fue entonces cuando pude constatar que el tintineo metálico no sólo provenía de los aros que ella cargaba en la cara, el cuello y los brazos, sino también de los aros de oro atravesados en los labios de su sexo.
Ella me apretó contra sus senos y me encendió el fuego del amor con sus besos. Yo ensarté mis dedos en los aros pendientes de su sexo y le quemé con mi aliento, hasta que ella, lanzando gemidos y tintineando como la vitrina de un joyero, pidió que la penetrara con violencia moderada. Me miró a través del espeso rimel de sus pestañas y me clavó sus afiladas uñas en la espalda. Me moví al ritmo que ella controlaba con el meneo de sus caderas y le mordisqueé los pezones acomodados a la altura de mi boca. Después se retorció arrastrando las sábanas y lanzó un grito que rodó por la alfombra persa. Yo caí rendido entre sus brazos y la música de Pink Floyd calló en el estéreo.
Esa misma tarde comprendí que la libertad sexual de la punk, quien aprendió a explicar con el cuerpo lo que no podía hacerlo con palabras, era algo más que una simple aventura amorosa, pues desde el día en que nos conocimos por casualidad en el centro comercial de Estocolmo, nos seguimos amando de una y mil maneras, hasta que ella desapareció misteriosamente de la ciudad, sin dejarme otro recuerdo que los tintineos de sus aros de oro, que noche tras noche me persiguen en los sueños.

MANIFIESTO DEL ESCRITOR WEB

MANIFIESTO DEL ESCRITOR WEB
Manifiesto literario
Pablo Paniagua

Estimado Carlos.
Por supuesto que es importante publicar y difundir el manifiesto en Rasgadodeboca
Esta lucha no es sólo por mí.
Saludos cordiales.
PP


Manifiesto Literario.

La vida pasa rápido y yo mañana podría estar muerto. No tengo tiempo para entrar en ese proceso "kafkiano" de buscar un editor para mi obra, más cuando casi todo lo que se publica es un tipo de literatura consumible, destinada a un lector poco exigente y alienado dentro de un sistema que sólo busca un beneficio económico. Está claro que a la industria editorial le dejó de interesar la buena literatura, en favor de un nuevo producto que bien podría semejarse, si se me permite la comparación, a una hamburguesa de McDonald´s. A eso lo quieren reducir todo: la "literatura chatarra" en pos del logro económico y a costa de un lector complaciente.
Y ya no son los contenidos sin fondo que tanto predominan, también es la forma que se ve asediada por un total desprecio, que se evidencia de manera ordinaria en todo el ámbito literario actual. Antes, por lo menos, se trataba de escribir con cierto estilo, por ejemplo, sin incurrir en reiteradas cacofonías, cuando ahora está de moda todo lo contrario, por ser tantos y tantos los autores que la practican sin ningún remordimiento, asimismo como los editores que la promueven. Ya nada importa, hay que vender de acuerdo a la gente que consume dichos sucedáneos, mientras que el arte de la literatura se degrada. Ahora los escritores cacofónicos, algunos de los cuales quieren hacer pasar como grandes maestros en su oficio, son los que abundan. Ya les digo: la vulgarización de la literatura, igual que "hamburguesas de McDonald´s".
El insulto a la inteligencia, por tanto, ya es parte de las políticas editoriales, cuando la "literatura chatarra" se amontona en las mesas de novedades y en los expositores de las librerías, como un producto consumible o como una lata de Coca-Cola en un refrigerador, para servir a ese lector complaciente que se leerá cualquier novela con una bonita foto en la portada. Algo sencillo de leer y que no haga pensar mucho, que se pueda vender fácil y rápido, especial para los alienados, literatura que vuele a ras de suelo para las mentes convencionales.
A esta lamentable situación tenemos que aunar, dentro de las estrategias al uso, la farsa de los premios literarios convocados por las grandes editoriales que, así mismo, funcionan bajo la sinergia arriba mencionada y como parte de un mecanismo de promoción comercial, donde las obras ganadoras, la mayoría de las veces, surgen de una negociación anterior y bajo determinados intereses que son ajenos a la competencia en sí, y que hacen del concurso una mera fachada de cartón piedra, un subterfugio y una burla hacia los incrédulos participantes que se convierten, con ese acto, en una simple comparsa para el fraude.
Y el problema de fondo, a fin de cuentas, es que la literatura se está alejando del arte para acercarse cada vez más a un producto consumista, en una apreciación general hacia la baja que la desvirtúa y la despoja de sus valores históricos, para ser mostrada desde una nueva perspectiva que se transforma en ejemplo para las futuras generaciones. Cuando se habla de crisis en el sector editorial se hace desde la visión exclusiva de los beneficios, cuando la verdadera crisis está en la calidad de contenidos. Este ejemplo nos permite apreciar la verdadera dimensión del problema: la literatura está siendo abandonada por aquéllos que deberían ser sus valedores, con el fin único de obtener un buen resultado comercial y con la excusa de la propia subsistencia de la actividad editorial.
Por estas razones, y ante el desdén de una industria editorial que desprecia la literatura como arte, los narradores, que no practicamos las formas y contenidos de la banalidad, tenemos la obligación de buscar nuevos espacios para dar salida a nuestro trabajo. En este punto, y gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, que convergen en una red donde fluye y se comparte de manera libre la información, es donde el escritor puede ir en busca de un nuevo tipo de lectores: los lectores del futuro. El Internet, entonces, se convierte en un salvavidas momentáneo para aquellos creadores que apostaron por el arte y la literatura, teniendo en cuenta, sin embargo, que son muy pocos los que asumen el riesgo de regalar su trabajo y de ser algo más que comentaristas ocurrentes, o dedicarse a la comicidad, lo que a la postre arroja una panorámica desalentadora en referencia a los contenidos y ahuyenta el interés de la crítica y la prensa escrita para tratar las obras literarias que se generan bajo tales circunstancias.
Como se ve, son algunos los riesgos y muchas las incertidumbres, pero cuando no hay otra salida, cuando no hay nada que perder, porque ya estaba de antemano todo perdido, no se puede dudar ni pensar en la derrota; entonces, el salto al vacío es inevitable, es una cuestión de honestidad, de creer en lo que haces y saber que no eres menos que nadie, porque, a fin de cuentas, eres un artista y eso es lo importante.
Yo, desde luego, prefiero regalar mi obra por Internet antes que ser derrotado por la ceguera y la ineptitud de unos cuantos, y aquí estoy, sentado frente a una Sony Vaio del 98, comprada de segunda mano, retando a todo el medio editorial (agentes literarios, editores y críticos), para que sepan que soy el escritor más underground del mundo por el simple valor de mis declaraciones, la determinación, y por el hecho de ser un artista que escribe desde la adversidad y que es consciente de que dar a la luz pública este manifiesto es el último acto romántico de la literatura, en espera de aquellos editores que apostaban por el arte.
Hoy el ejercicio literario es más libre que nunca, también su difusión, y el "escritor web", que está impregnado de futuro, nace para cambiar un medio que por momentos necesita aires de renovación. Las editoriales ya dejaron de ser un filtro fiable respecto a la calidad de contenidos y el libro impreso en papel se ve amenazado por las nuevas tecnologías digitales, de tal modo que los escritores, en un futuro cercano, no necesitarán de intermediarios para dar a conocer su trabajo, que se hará a través de Internet y a cambio de una donación económica, de parte de los lectores, y por algún sistema de comercio electrónico, tipo PayPal o similar.
Tú que escribes bien, deja de mirarte al ombligo; ¿crees que tienes un tesoro que nadie leerá?; son millones los lectores que te esperan; ahora puedes ser un pionero de la literatura digital, de escribir una página en la historia; ya el paso del tiempo juzgará a cada cual según la calidad de su trabajo; no tengas miedo de formar parte del futuro y, sobre todo, no dejes que nadie pisotee el sueño de tu vida.
Dentro de poco, les aseguro, grandes escritores surgirán por Internet.

"Editores, agentes y críticos literarios, no se duerman, ya comenzó la lucha del arte contra la literatura chatarra; no sean cómplices de la vulgarización de la literatura; eduquen a los lectores y no dejen que ellos, con su ignorancia, les marquen el paso."

FRANCOTIRADOR

FRANCOTIRADOR
Patricia Suarez


Me llamo Michael Buchanan; tengo diez años. Cuando tenía nueve, mi hermano Félix, de doce, disparó a la nada dos calles más allá, usando el rifle Springfield de papá para cazar becasinas; y acabó matando a una señora con su hijito. La señora llevaba a su hijito en brazos, porque era muy pequeñito, como de dos años o menos, y la bala los mató a los dos. Ocurrió en Seattle, porque vivíamos en Seattle aunque antes habíamos vivido en Portland.
Yo nací en Belinda, a mitad de camino entre Seattle y Vancouver; sólo que yo no puedo acordarme de ese sitio. Mami se descompuso, y me tuvo ahí. No sé bien qué hacía mi familia merodeando por Belinda. Mami dice que si hubiera sido chica en vez de chico me hubieran llamado Belinda. Yo estoy seguro de que no me hubiera gustado ser chica ni llamarme Belinda. Todas las chicas son estúpidas y lloronas y se babean como bebitos cada vez que lloran.
En Portland, donde vivíamos antes, nieva todo el invierno; en Seattle no porque está pegado al mar, y entonces llueve todo el tiempo: invierno y verano. Lo que más me gusta de Seattle es la bahía, que se llama Elliot, el mercado de pescado, el acuario adonde tienen una foca machada muy bonita y guapetona que Robert McGee nos llevaba a ver al menos una vez por mes; y el Noodle Space me gusta mucho también. El Noodle Space es una torre altísima, como un fideo gigante. Una vez filmaron una película ahí mismo, sobre dos enamorados que no logran encontrarse. El mundo es tan pequeñito allí arriba, que si uno apunta a la nada y dispara a la nada desde allí, seguro que dá en el blanco de la nada: es una torre bien alta.
Mi papá era gerente de una sucursal del Chase Manhattan Bank y siempre lo estaban trasladando de un lado al otro del país. Nos gusta mucho viajar. Somos americanos, norteamericanos como llaman aquí a los nativos de los Estados Unidos.
Hace unos pocos meses nada más que estamos en la Argentina y yo no aprendo mucho el español: tengo problemas con los artículos. Aquí todo es femenino o masculino, hay que saber si algo es femenino o masculino antes de poder decir cualquier cosa: es muy difícil para mí hablar así.
Si mi hermano Félix no hubiera disparado a la nada, haciendo rebotar a la bala contra el cartel de un Tim Horton’s y matando a la señora con su hijito, el año que viene hubiéramos vivido en Nueva York. Mi hermano Félix y yo teníamos muchas ganas de conocer Nueva York. Es la mejor ciudad del mundo. En la Argentina no hay ningún negocio de Tim Horton’s, y apenas si existe algo que se le parezca.
Cuenta mi papá que antes los señores usaban arco y flechas para cazar, o bien usaban de compañero a un halcón. El arte de cazar ayudado por un ave se llama cetrería. Es un arte que ya ha desaparecido, como desapareció la geomancia y la alquimia, y como desaperecerá también el arte de la poesía en el futuro. Así dice mi papá. Había un halconcito de mucha confianza que usaban los señores españoles que se llama gerifalte. Si alguna vez voy a España quisiera ver un gerifalte. Aquí en la Argentina hay pájaros que se llaman caranchos; mi papá dice que los caranchos tienen un aire de familia con los gerifaltes. Robert McGee y su hijo Toby tienen un halcón. Creo que se llama halcón peregrino; o bien es “Peregrino” el nombre que Robert y Toby le pusieron al halcón. Es muy hermoso, de plumaje gris, blanco y azulino, y unos ojos grandes, amarillos, que te miran como diciendo: A mí no puedes ocultarme la verdad, muchacho. Para dormir, Robert debe taparle los ojos con una capucha y entonces el pájaro cree o finge que es de noche, y se duerme. Robert no sabe si el halcón sueña y si sueña qué clases de sueños tiene. Yo siempre sueño con el abuelo Tim, que me saluda con la mano.
Mami me había pedido que no hablara de Toby con papá, pero yo me olvidé y le pregunté por el halcón. ¿Cuántas clases de halcones hay, papi?, le pregunté, y él me contestó: ¿Quién tiene un halcón, hijo? Y yo contesté: Toby; pero papá no me preguntó más nada sobre Toby.
Toby me caía bien aunque olía a ajo y su hermana Angela no me parecía una chica estúpida, tenía cuatro años y no era para nada una bebita, aunque tenía mucho miedo de perderse y siempre te agarraba de la chaqueta cuando caminaba. Una vez se perdió en una gran tienda y su mamá y su papá estuvieron cuatro horas hasta encontrarla. Desde entonces, la mamá de Angela siempre lleva a Angela con una correa cuando sale a la calle o hacer compras; mami nos explicó que eso está muy mal, tanto, que hizo que Robert McGee, que es el papá de Ángela y Toby se peleara con la mamá y se fuera a vivir a otra casa, solo. Le pregunté a Robert si era muy triste vivir solo, y él me dijo que en realidad no vivía solo sino con su pájaro halcón, y además él tenía muchos amigos, y Toby y Angela siempre que podían iban a verlo. También le pregunté si él se había separado de la mamá de Angela y Toby para siempre, y Robert me contestó que está muy mal pensar que todo es inmutable y que todo es para siempre, sobre todo si uno es un niño. No se puede llevar el reloj toda la vida con la hora exacta, me dijo. En realidad, nada es para siempre, dijo. Cuando fuimos a Vancouver no tuvimos tiempo de hacer las maletas ni despedirnos. Y mami y el abuelo Tim quedaron en Seattle. Yo le dije a mi papá que no quería hacer ninguna clase de viaje sin mami ni el abuelo Tim, pero papá me zarandeó de la chaqueta y me metió a la fuerza en el automóvil. Me dijo que no era un viaje común, si no que era una huída. Le pregunté qué hora era y mi papá contestó que eran las cuatro cero cinco minutos am: él sí siempre tiene en el reloj la hora exacta. Hicimos la mitad del viaje en el Mercedes Benz de un empleado del banco que se lo prestó a último momento, y antes de cruzar la frontera subimos a un Chrysler azul. Mi papá hubiera querido que fuéramos halcones para volar más rápido. Félix lloraba y me distraía; los faros de los coches que venían en la dirección contraria me encandilaban. Eso era porque no tomamos la autopista si no una carretera secundaria. Mi papá no quería ir por la autopista. Le pregunté a Félix si lloraba porque la señora y el hijito se habían muerto, o si lloraba porque nos íbamos de Seattle sin mami y sin el abuelo Tim. Mi hermano me dijo que yo era un estúpido y un bastardo, me pegó y me hizo sangrar el labio.
Allá en Estados Unidos la gente cuando quiere insultar a alguien le llaman “bastardo” y les duele en serio. Aquí nadie sabe siquiera qué quiere decir bastardo. Yo le contesté a Félix que lo odiaba y que todo esto era por su culpa; mi papá gritó que me callara, que nadie tenía la culpa excepto él, mi papá, y entonces Félix rompió a llorar como un bebito. Después papá, cuando conducía, dijo que un hombre puede cometer muchos errores pequeños y eso no tiene importancia. Pero si los errores son grandes y pesan demasiado sobre su vida, lo único que puede hacer es deslizarse y no tomarse del todo en serio, porque sólo así evita sufrir: el sufrimiento prolongado puede ser mortal. Así dijo.En Vancouver hay cuervos que van y vienen por la ciudad. En Seattle también había, pero se escondían. Veíamos más a las gaviotas que a los cuervos cuando volaban por la bahía buscando pescados. Papá nos consiguió a Félix y a mí una guía Audubon y allí explicaba la diferencia entre el cuervo de la montaña y el cuervo de los basurales de Vancouver. Aquí se llaman cuervo y cuervo, pero en inglés se llaman raven y crow. Los primeros, decía la guía, hacen crunk en voz muy baja mientras los otros chillan caaw o klaah si son de la parte oeste de la cascada. Hay que prestar atención a los cuervos para distinguir cuál es el idioma que hablan. Estuvimos menos de una semana en Vancouver, y luego papá nos llevó al aeropuerto y nos vinimos a la Argentina. En Vancouver papá preguntaba si sabíamos quién carajo era Robert McGee y de dónde lo había sacado mami. Le dijimos que no sabíamos. Que era un amigo de mami; a lo mejor de la escuela de cuando ella era niña. Papá dijo que mami hizo la escuela en Chicago, no en Seattle. Nosotros dijimos que eso no tiene nada que ver, porque la gente en Estados Unidos viaja mucho y a lo mejor mami entonces se lo encontró a Robert después de grande en Seattle. Le dijimos que mami lo llamaba Bobby. Papá dijo que ése era el título de una canción: “Yo y Bobby McGee”, que se escuchaba en la época en que él era joven y antes también. Mi hermano Félix y yo nunca escuchamos esa canción y jamás se la oímos mencionar al abuelo Tim. Mi abuelo Tim contaba una historia de los irlandeses en la que aparecía un cuervo. Un cuento celta. Es la historia de Deirdre. Deirdre una vez ve a su padrastro Conchobar desollar un ternero en la nieve, y a un cuervo bebiendo la sangre. Ella dice entonces que el hombre que amará tendrá el cabello negro como el cuervo, la piel blanca como la nieve y las mejillas rojas como la sangre. Quise contar la historia cuando íbamos en coche a Vancouver, pero papi me pidió que me callara, que lo ponía muy nervioso con la charla. Fue así. Estábamos los cuatro cenando pizza porque mami se había ido al cine a ver una película, y entonces papá dijo: ¿Quieren que comamos pizza? Y nosotros contestamos que sí, y pedimos por teléfono una de muzzarella y otra de vegetales. Cuando se hicieron las diez, papá nos mandó a dormir y nos preguntó si sabíamos a qué cine había ido mami, así la iba a buscar. Pero mami nada más nos había dicho que iba a ver una película en la que actuaba Tom Hanks y Tom Hanks actúa en muchas películas. Me desperté cuando oí que estaban peleando y no tenía reloj adonde ver la hora porque yo había tirado el radio-reloj a la basura unas semanas atrás. Mi hermano Félix estaba en cuclillas en el descanso de la escalera, y oí que lloraba. Mi hermano es muy llorón; llora por todo como un bebito. Papá decía: “No, Alison, así no”, y mami decía: “Necesito un tiempo; después veré qué hacer; estoy muy confundida, Freddy”, y papi dijo: “El tiempo es ahora, Alison; y ¡no me vuelvas a decir Freddy, carajo!”. Y mami igual le dijo: “Si es así, Freddy, entonces me voy ya”, y se fue hacia su pieza. Papá le gritó: “¿¡Qué te dije, carajo, qué te dije?!” y se fue a la pieza detrás de ella; estaba furioso. Mi hermano, lloriqueando y babeándose, se metió en el cuartito de servicio de papá y sacó el rifle. Era el rifle que papá usaba para cazar becasinas cuando salía con el abuelo Tim. (Una vez el abuelo Tim disparó a un cuervo parado en medio de un maizal, porque los cuervos son muy dañinos con el maíz, y lo mató. Pero después se arrepintió y fue y enterró al cuervo ahí mismo, debajo de unas mazorcas). Mi hermano Félix abrió la banderola y disparó a la nada. Dos cuadras más allá, cayeron al suelo la señora y su hijito. El hijito muerto tenía el cabello negro como el cuervo, la piel blanca como la nieve y la frente roja por la sangre que salía de la herida. Después papá llamó a su empleado del banco, el que le prestó el Mercedes y nos fuimos de Seattle sin despedirnos.